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La Matutina Digital
Dios siempre estuvo ahi
Por: Félix A Wong V. - Ecuador
Salmos 34:7
El Ángel de Jehova acampar alrededor de los que le temen, y los defiende.
Todo sucedió en el año 2014. Empecé a construir mi casa contando únicamente con 500 dólares que el seguro social me prestó. Así pasaron 2 años edificando lo que algún día sería mi hogar, un trabajo que arrancó gracias a la ayuda de mi suegro, Diógenes, y mis cuñados.
Con el afán de terminar lo más pronto posible, mi suegro y yo nos quedábamos trabajando hasta altas horas de la noche. A esas horas me tocaba retornar al kilómetro 22 de la vía a la costa, donde vivía entonces.
Las enormes ansias de ver la casa culminada me hacían pensar a veces: «¿Será que algún día disfrutaré de mi hogar?».
Llegó el mes de febrero de 2016, fecha en la que sentí que no lograría ver culminada la obra. Mientras colocábamos el techado junto a mi suegro, sufrimos una descarga eléctrica de 36000 voltios proveniente de un cable de alta tensión.
Eso me dejó inconsciente y me hizo caer desde una altura de 6 metros hacia la calle. Sin embargo, por la gracia de Dios, al caer al suelo pude reaccionar.
Me trasladaron al hospital, y estando allá, solo me dijeron que tenía heridas leves y ninguna fractura.
Por eso ahora digo: «El ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen, y los defiende».
Con el afán de terminar lo más pronto posible, mi suegro y yo nos quedábamos trabajando hasta altas horas de la noche. A esas horas me tocaba retornar al kilómetro 22 de la vía a la costa, donde vivía entonces.
Las enormes ansias de ver la casa culminada me hacían pensar a veces: «¿Será que algún día disfrutaré de mi hogar?».
Llegó el mes de febrero de 2016, fecha en la que sentí que no lograría ver culminada la obra. Mientras colocábamos el techado junto a mi suegro, sufrimos una descarga eléctrica de 36000 voltios proveniente de un cable de alta tensión.
Eso me dejó inconsciente y me hizo caer desde una altura de 6 metros hacia la calle. Sin embargo, por la gracia de Dios, al caer al suelo pude reaccionar.
Me trasladaron al hospital, y estando allá, solo me dijeron que tenía heridas leves y ninguna fractura.
Por eso ahora digo: «El ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen, y los defiende».
Aun en los momentos más críticos Dios nos sostiene con su mano poderosa.
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