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La Matutina Digital
Él no se va
Por: Christian Zambrano Funes - Ecuador
1 Reyes 19:3-8
Elías tuvo miedo y huyó para salvar su vida...
Elías acababa de ver el poder de Dios en el monte Carmelo. Había orado y el fuego había caído del cielo. Sin embargo, ante una amenaza de Jezabel, el miedo lo venció y salió huyendo. No ocultó su temor. Esto nos trae una gran esperanza: LOS SIERVOS DE DIOS TAMBIÉN SIENTEN MIEDO.
Incluso quien realizó milagros y desafió a profetas falsos, tembló ante una amenaza de muerte. Su huida nos recuerda que NO SOMOS DE PIEDRA: cansancio, soledad y amenazas pueden hacernos sentir pequeños y desamparados. Elías llegó al desierto, se sentía solo y pidió morirse. Llegó al límite de sus fuerzas.
Pero allí, en su mayor debilidad, Dios no lo abandonó. En lugar de reprenderlo, le proveyó pan y agua, y lo dejó dormir tranquilo. No le pidió que fuera valiente de inmediato; primero lo cuidó, lo alimentó y lo restauró.
Para recordar:
- Sentir miedo no es pecado: Elías era un hombre como nosotros y también temió.
- Dios te busca en tu huida: aunque te alejes por temor, él te sigue con provisión y ternura.
- Restauración antes que servicio: Dios te alimenta y da descanso antes de pedirte que continúes.
- Fuerza para el camino: la provisión de Dios alcanza para llegar hasta donde él te lleva.
Incluso quien realizó milagros y desafió a profetas falsos, tembló ante una amenaza de muerte. Su huida nos recuerda que NO SOMOS DE PIEDRA: cansancio, soledad y amenazas pueden hacernos sentir pequeños y desamparados. Elías llegó al desierto, se sentía solo y pidió morirse. Llegó al límite de sus fuerzas.
Pero allí, en su mayor debilidad, Dios no lo abandonó. En lugar de reprenderlo, le proveyó pan y agua, y lo dejó dormir tranquilo. No le pidió que fuera valiente de inmediato; primero lo cuidó, lo alimentó y lo restauró.
Para recordar:
- Sentir miedo no es pecado: Elías era un hombre como nosotros y también temió.
- Dios te busca en tu huida: aunque te alejes por temor, él te sigue con provisión y ternura.
- Restauración antes que servicio: Dios te alimenta y da descanso antes de pedirte que continúes.
- Fuerza para el camino: la provisión de Dios alcanza para llegar hasta donde él te lleva.
No importa cuán grande sea lo que temes: lo que Dios pone en tu mesa y lo que guarda sobre tu vida alcanzan mucho más allá de lo que puedes ver.
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